Deve-se ter em conta que as distâncias que havia que percorrer às velocidades da época tornavam as viagens sufecientemente duradouras para serem consideradas algo que se ia vivendo e atravessando as diversas vivências e factos que sucediam ao longo de todo esse período de tempo.
A forte redução da duração das viagens face ao forte aumento das velocidades praticadas nas mesmas tornou desnecessária toda a ambientação que os preparativos de uma longa viagem de 20 ou mais horas exigiam na época, se olharmos que hoje a mesma se pode reduzir a um terço de duração.
Aquilo que se fazia antigamente em três ou quatro dias de ida de uma cidade a outra, incluindo a estadia, pode ser reduzido hoje a sair de manhã e estar de regresso bem tarde na noite do mesmo dia.
"Perdía el tren por tomar un café"
La antigua cafetería de la estación del Norte, habilitada como punto de información, recupera el esplendor de sus mosaicos y vidrieras modernistas
Han sido muchas las veces que he perdido el tiempo viendo los mosaicos. Me recreaba tanto, que cuando me terminaba el café ya había perdido el tren de vuelta a casa." Así comentó ayer María, una mujer que pudo contemplar la belleza de los mosaicos modernistas que cubrían las paredes de la antigua cafetería de la estación del Norte, ahora restaurada y convertida en una oficina de información.
María, por motivos de trabajo, tuvo la oportunidad de saborear el café mientras se distraía con el bullicio del personal, el ruido de los trenes y las escenas valencianas recreadas en las paredes de la cafetería.
Después de su inauguración el pasado viernes como punto de información, la sala en lugar de recibir consultas pasaba ayer a ser el objetivo de las cámaras de los turistas.
La estación del Norte, que fue realizada por el arquitecto Demetrio Ribes y el ingeniero E. Grasset, se construyó en unos años en los que la finalidad funcional e industrial de las obras se conjugaba con el propósito de crear una obra de carácter monumental.
Con esta doble función se creó la antigua cafetería, para que los usuarios descansaran de su viaje y se prepararan para la partida, y para constituirse en una pieza clave del vestíbulo por su belleza arquitectónica.
Materiales como la cerámica, la madera, el mármol y el vidrio integraron elementos regionales típicos, convirtiendo la cafetería en un enclave en el que el viajero de fuera descubría nuestro ambiente cultural y nuestras riquezas agrícolas y comerciales."Ha sido una buena idea abrir la sala al público, ya que tenerla cerrada rompía completamente con la linealidad del estilo modernista del vestíbulo", señala Vicente, un vecino de Valencia.
Después de veinte años cerrada, la restauración y reconversión de la cafetería en un punto de información para el viajero ha hecho que las naranjas y las flores de azahar que adornan las paredes vuelvan a recibir la luz que penetra a través de las vidrieras de la fachada principal de la Estación.
La restauración de la cafetería, que ha durado dos años, ha resultado un proceso largo y costoso, ya que se ha tenido que reconstruir el gran puzzle que forman los mosaicos de la sala. La Albufera, la huerta, la barraca y el Miguelete eran ayer visitados por turistas, usuarios de cercanías y vecinos de la ciudad.
Todos estos paneles, que fueron realizados por el pintor ceramista Muñoz Dueñas, pueden ser ahora vistos sin necesidad de acceder a la sala, ya que se ha optado por un punto de información sin apenas mobiliario y con puertas de acceso de vidrio.
Además de curiosidad, lo que ha conseguido la apertura de la sala es despertar la emoción de muchos de los usuarios de la estación del Norte. Como nos cuenta José, de 66 años, "hemos recuperado una joya arquitectónica, pero ver la sala tan vacía sólo me provoca nostalgia".
Sem comentários:
Enviar um comentário