Na passada semana continuaram os problemas na linha do Minho, a via férrea que liga Vigo a Ourense, construída no século XIX ao longo do Rio Minho a partir de Guillarey até Ourense, devido as chuvas constantes dos últimos dias e ao trajecto junto do rio, com encostas quase a pique com problemas de estabilização dos terrenos face às infriltrações.
Dado o projecto da época, com as condicionantes financeiras de então torna-se díficil considerar a sua capacidade de adaptação quer para seu uso no trajecto do eixo atlântico para tráfego de mercadorias, quer para a ligação em Alta Velocidade (AVE) de Ourense a Vigo do AVE Madrid-Galicia.
A alternativa para Alta Velocidade por Cerdedo, ainda a construir, aparenta ser um horizonte ainda um pouco longínquo.
A seguir transcreve-se uma notícia do jornal La Voz de Galícia de 12 do correnet mês sobre o assunto:
La Voz de Galicia
20210212
Los ingenieros de la Administración alertan de
la inestabilidad de las laderas en la línea de ferrocarril del Miño
Los autores de los proyectos de
mejora encargados por el ADIF constatan «la certeza de ese riesgo»
Imagen de los trabajos para restablecer la circulación en Frieira (Crecente)OSCAR VÁZQUEZ
PABLO
REDACCIÓN / LA VOZ 12/02/2021
05:00 H
Por el momento, nadie ha dado el golpe sobre la mesa para que al menos los
trenes de larga distancia no transiten por la línea
Redondela-Guillarei-Ourense, pese al riesgo evidente que corren al circular por
una conexión que vuelve a estar cerrada por otro problema estructural que
afecta a la vía desde el martes en Frieira (Crecente). Mientras los operarios
trabajan contrarreloj para restablecer las frecuencias en este tramo -los
trenes que salen de Pontevedra van por Santiago y el resto de los viajeros son
transportados en autobuses-, Renfe maneja
la previsión de que el tráfico se restablezca el día 22 a las siete de la mañana. Es decir, la línea férrea del Miño estaría cortada
dos semanas, una más que el tiempo que llevó
reparar el primer socavón en la misma zona, ocurrido el 11 de diciembre.
El ADIF espera poder rebajar ese plazo.
No será por avisos. Los propios proyectos que tratan de solventar el
peligro de desprendimiento en dos trincheras de la línea y en otra del tramo
Guillarei-frontera portuguesa inciden en el riesgo que supone la inestabilidad
de las laderas. Confeccionados por profesionales de Ineco, la empresa pública
de ingeniería, explican así el peligro de una línea del siglo XIX que se
construyó con muchas estrecheces presupuestarias: «La certeza de este riesgo,
dada la verticalización de los taludes excavados para el paso de la línea
ferroviaria, susceptible de provocar desprendimientos ante la inestabilidad de
sus laderas, es el motivo fundamental de este proyecto».
Los ingenieros estatales que redactaron estos proyectos, licitados con
urgencia recientemente por el ADIF, describen procesos de erosión superficial,
«que se originan sobre todo por una ausencia de cobertura vegetal en zonas de
cierta pendiente». En estos casos hay materiales y suelos que son más propensos «a un alto grado de fracturación y
alteración», así como infiltraciones de agua
generadas «por las precipitaciones en forma de lluvia».
Los profesionales de Ineco recuerdan que esta línea debe cumplir con los
requisitos de interoperabilidad de la alta
velocidad, pues si no hay una decisión en sentido
contrario será la que absorba la mayor parte de las frecuencias del sur de
Galicia cuando se ponga en servicio este año el último tramo del acceso central
de alta velocidad a Galicia.
«Reiteradas
incidencias»
En este contexto, las actuaciones que han salido a contratación estos días
-que sindicatos ferroviarios como la CGT considera insuficientes- están motivadas «por las reiteradas
incidencias con afección importante a la explotación y la potenciación de estos
tramos para promover los tráficos de mercancías». Hay que recordar que esta
línea está incluida en la conexión principal de Galicia con el corredor
atlántico transeuropeo de mercancías, que en los próximos años podría recibir
ayudas comunitarias para equiparar sus prestaciones a las de la red europea de
mercancías. Pero este proceso llevará su tiempo, como el inicio de las obras en
la conexión directa de alta velocidad con el sur de Galicia por Cerdedo.
Las obras en las trincheras se desarrollarán sin interrumpir el tráfico
ferroviario, y en la evaluación de riesgo de los trabajos se detectaron doce
amenazas que fueron neutralizadas, aunque se dejó fuera de este análisis «las
posibles amenazas derivadas de defectos en el diseño, ejecución o
funcionamiento de los elementos previamente ejecutados que forman parte de la
infraestructura y no son modificadas por este proyecto», alegan
preventivamente. Las obras durarán 185 días y tienen un presupuesto de 1,8
millones.
Precisamente otro informe de Ineco sobre la red ferroviaria convencional
gallega destacaba que en esta línea existía riesgo de desprendimientos. «En
general, un 35 % de
los 380 desmontes presentan problemas de desprendimientos, basculamientos o deslizamientos, mientras que un 30 % de los 250
terraplenes tienen problemas de asientos, socavaciones en los taludes o
deslizamientos», precisaban. Habían detectado en el 2018 diez desmontes y doce
terraplenes «de alto riesgo».
Ahora, por carretera
No deja de ser curioso que Renfe decidiera llevar los trenes Alvia de
larga distancia que salen de Vigo por Santiago durante el corte de diciembre,
pero que ahora, en el segunda interrupción de la circulación en dos
meses, optara por
hacer transbordos por carretera entre
la ciudad olívica y Ourense. El alcalde de Vigo, Abel
Caballero, mostró reiteradamente su oposición a
que los trenes que unen esta ciudad con Madrid vayan por la línea de alta
velocidad vía Santiago.
La línea
férrea del Miño no resiste el mal tiempo
En la imagen de la izquierda puede observarse el muro con piedras de mampostería que se construyó en Frieira para reforzar el primer socavón, el del 11 de diciembre. En la fotografía de al lado, tomada ayer, se observa que los equipos que intentan restablecer la circulación tuvieron que demoler el muro recién construido para poder acceder a la zona que hay que reparar, según informa el ADIFVITOR MEJUTO, OSCAR VÁZQUEZ
El ADIF desconoce cuándo podrá reabrir la conexión ferroviaria entre Vigo y
Ourense, que muestra su fragilidad y peligrosidad cada vez que la meteorología
se complica
Los barcos de las
cofradías gallegas quedan amarrados en los puertos cuando hay temporal. A nadie
le extraña eso. Lo que sí es anacrónico es que una línea ferroviaria llegue a
cortarse periódicamente por los efectos del mal tiempo en una comunidad como
Galicia, donde los trenes de borrascas son tan habituales en estos meses. Esto
es lo que le sucede a la línea del Miño, que une Ourense con Vigo vía Guillarei
y que vuelve a estar cortada prácticamente en el mismo punto en el que el
pasado 11 de diciembre se produjo un gran socavón que dejó la vía
desguarnecida, a las puertas de la estación de Frieira, en Crecente (Pontevedra).
El ADIF aún no tiene una
previsión temporal para terminar las obras. En un comunicado, se limitó a
asegurar que sus equipos de mantenimiento intentan solventar la
incidencia para «restablecer el tráfico ferroviario a la
mayor brevedad».
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