O primeiro é que embora seja o nosso património e que já esteja amortizado em termos contabilísticos custa sempre mantê-lo para memória futura.
O segundo é que os interesses dos actuais baseiam-se em invejas e jogos de política transparente pelo que se forem convenientes tudo avança, caso contrário pratica-se a técnica do "Faz que Anda".
Só acrescentar que a estação de Canfranc é um caso especial que em tempo iremos falar.
"Canfranc sigue sin proyectopara la futura colección
mientras Aragón regala más piezas
La DGA mantiene bloqueado el centro expositivo cinco años después de que se paralizara su ubicación junto a la intermodal. La Asociación de Amigos del Ferrocarril de Zaragoza trabaja ya con otros municipios en busca de emplazamientos alternativos
I. M. Zaragoza
El futuro museo del ferrocarril de Aragón sigue perdido en un limbo administrativo. Cinco años después de rechazarse el emplazamiento en la estación intermodal de Delicias de Zaragoza, cuyas obras supusieron el momento más cercano a la materialización del centro expositivo, la DGA mantiene paralizada esta iniciativa por la que luchan desde hace más de veinte años, entre otros, la Asociación Zaragozana de Amigos del Ferrocarril y Tranvías (Azaft).
Según explican fuentes del Gobierno regional, las obras que se llevan a cabo en la terminal de Canfranc, donde se apuntó la posibilidad de crear el museo, se encuentran en la tercera fase, la de adaptación de las estructuras existentes. "La siguiente será la de construcción de la nueva estación", explican. La creación del futuro espacio expositivo quedaría relegada a la conclusión de dichos trabajos, lo que aleja los plazos a varios años adelante. No obstante, las citadas fuentes recalcan que desde la DGA "se está haciendo un esfuerzo para mantener el patrimonio ferroviario dentro de la Comunidad".
Y eso pese a que en 2007 incluso se llegó a señalar al arquitecto José Manuel Latorre como autor de la redacción del proyecto. Se utilizaría para ello el depósito de locomotoras de la estación de Canfranc. Se trata de un espacio semicircular dotado de una plataforma giratoria de gran utilidad práctica para este tipo de instalaciones. Es el modelo de infraestructura que utiliza uno de los mejores museos ferroviarios de España, el de Vilanova i la Geltrú, en Tarragona.
La iniciativa de ubicar el museo en la localidad oscense partió hace dos años de la sociedad pública Suelo y Vivienda de Aragón, y contó con el apoyo del viceconsejero de Obras Públicas y presidente del Consorcio Canfranc 2000, Carlos Esco. Incluso se pidió asesoramiento a la Fundación de Ferrocarriles Españoles -y no a la Azaft- para inventariar las piezas más interesantes para la exposición.
Desde la Coordinadora para la Reapertura del Ferrocarril Canfranc-Olorón (Crefco) también se respaldó la idea aunque, como matizó Luis Granell, representante de la Fundación Ecología y Desarrollo en Crefco, "sería un error pretender hacer en Canfranc el museo del ferrocarril de Aragón" y abogó por un centro no excluyente y más temático centrado en "mostrar todos los elementos, materiales y documentales que permitan al visitante conocer la historia" de esa línea en concreto.
Pero desde entonces, todo ha quedado paralizado. Esta situación deja en evidencia la desidia en la creación de un museo global para la Comunidad que, dadas sus características, exigiría un acuerdo global entre las diferentes administraciones por sus necesidades de inversión, espacio y coordinación.
Sigue la pérdida de patrimonio
Mientras tanto, el patrimonio ferroviario aragonés sigue disperso por diferentes almacenes -o a la intemperie- de la Comunidad, custodiados por la Azaft, que trabaja por su conservación hasta que se haga realidad el futuro museo. Sin embargo, otras regiones impulsan la apertura de exposiciones y han puesto los ojos en la colección aragonesa. El presidente de Azaft, José María Valero, lo explica gráficamente: "Aquí padecemos el síndrome del perro del hortelano, porque ni comemos ni dejamos comer. Si nosotros no tenemos donde exhibir nuestra colección, es normal que vengan de fuera a llevársela a sus museos".
El último caso lo han protagonizado 'Los Cubanos', cuatro vagones de la serie 5.000, que viajarán rumbo al museo ferroviario de Mora la Nueva (Tarragona), aún en fase de construcción. Estaba previsto que lo hiciera el 25 de julio, pero por un problema de trámite -el ordenador de Renfe no reconoce la numeración de los vagones-, se les ha denegado temporalmente el traslado.
'Los Cubanos' datan de los años 40 y, después de ser retirados del servicio, fueron reparados y adaptados a los carriles americanos para ser regalados a Cuba durante el mandato del entonces presidente del Gobierno Felipe González. De un total de 60 unidades, 20 no llegaron a embarcar por cuestiones diplomáticas. También con destino a Tarragona partió hace ya tres años la vagoneta 'Zorrilla' desde la estación de Teruel.
Posibles emplazamientos
La lucha por establecer en Aragón un centro de conservación y exposición de material ferroviaria viene de lejos. Ya en 1983, la Azaft se planteó la necesidad de disponer de un museo de estas características. Desde entonces, el esfuerzo de este y de otros colectivos ha sido en balde. Fue en 2002, con la inauguración de la estación intermodal Delicias de la capital aragonesa, cuando se estuvo más cerca.
Entonces se elaboró un proyecto en el que el gran ventanal de la fachada sur del nuevo edificio serviría de escaparate para las mejores piezas del patrimonio de la Comunidad. José María Valero apunta que "las obras estaban ejecutadas al 80%".
Según explica, se reforzó la estructura del parquin sur, se hicieron dos pasos viarios para poder llevar el material hasta la zona expositiva y construyó un puente para cruzar las vías del AVE.
Finalmente, la sociedad pública Zaragoza Alta Velocidad rechazó el proyecto y decidió trasladar el material a una nave en el barrio rural de Casetas. "Se gastaron casi lo mismo en llevárselo todo hasta allí que lo que hubiera costado acabar el museo", critica Valero. Sin embargo, otras voces ya apuntaron que ese no era un espacio idóneo para las exigencias de una exposición de ese tipo, donde hace falta mucho espacio, no solo para la muestra, sino para talleres y almacenes.
Por ello, desde Azaft se lanzaron a buscar nuevas ubicaciones que reunieran las características necesarias. La primera opción que se valoró fue la de Calatayud, por su situación histórica como nudo ferroviario, pero no se llegó a concretar un acuerdo.
Tampoco se consiguió en otros municipios como Andorra, Ayerbe, Sabiñánigo o Caminreal. En todos ellos se generaron expectativas que no se culminaron. Pero desde la asociación aseguran que siguen trabajando y ya están en conversaciones con otra localidad, de la que prefieren, de momento, no hacer público su nombre.
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