quarta-feira, 15 de setembro de 2021

Tribunal condena grafiteiro em Ourense

 Às vezes os tribunais conseguem condenar aqueles que se divertem a conspurcar o património público, por vezes além dos desmandos da pintura ocorrem avarias a elementos necessários à operação dos veículos.

Só é de lamentar que o nível de consequências das decisões dos tribunais sejam de nível ínfimo não funcionando como elemento desmotivador de acções futuras do mesmo tipo.

Transcreve-se a seguir a notícia do jornal La Voz de Galicia.


La Voz de Galicia

20210915

M. Vázquez

Renfe le gana la batalla a un

grafitero, que tendrá que pagar casi

cuatro mil euros por pintar un vagón

en Ourense

M. VÁZQUEZOURENSE / LA VOZ

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Agos Iglesias

Una prueba de ADN y una huella dactilar, claves para localizar al

autor

15 sep 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

En todos los casos que llegan al juzgado en relación con actos

vandálicos contra el mobiliario ferroviario se persona Renfe como

acusación particular. Y aunque no siempre es fácil lograr pruebas

para condenar a sospechosos de hacer pintadas o causar algún

otro tipo de daño, en algunos casos el operador ferroviario, siempre

apoyado por la Fiscalía, logra ganar la batalla.

Así ha ocurrido en un asunto sobre el que se acaba de pronunciar

la magistrada del Juzgado de lo Penal 1 de Ourense. La togada

considera que existen pruebas suficientes para demostrar que un

joven de 29 años, Álvaro R. P., fue el responsable de las pintadas

que aparecieron en la noche del 29 de abril del 2019 en un vagón

que se encontraba en los talleres de la estación de la capital y

lo condena por un delito de daños, imponiéndole una pena de un

año de cárcel y multa de 1.800 euros. A mayores, le obliga a

hacer frente a una responsabilidad civil de 2.059 euros, por los

daños causados en el convoy.

La localización de una mascarilla, de la que se pudo extraer

ADN, y de un bote de pintura, en el que había una huella dactilar,

han sido claves para esta condena, a pesar de los intentos de la

defensa por impugnar esas evidencias. Así, queda probado que el

investigado fue una de las tres personas que fueron sorprendidas

por el vigilante de seguridad de la estación cuando hacía la ronda.

El trabajador vio que la puerta del taller estaba cerrada por dentro

y, tras lograr franquearla, vio a los tres sospechosos, que se dieron

a la fuga por una ventana, y avisó a la Policía. Nada más llegar, los

agentes observaron que uno de los vagones que estaba siendo

reparado tenía pintadas, y que para hacerlas los vándalos habían

usado carritos de herramientas y bidones de aceite, a modo de

andamio. Junto al convoy, se localizaron once botes de aerosol

y una mascarilla que los grafiteros, con las prisas, se dejaron allí.

Esto ha jugado ahora en contra de uno de ellos.

La obra «más cara» de Arco: los grafitis en los trenes de Renfe

PABLO GONZÁLEZ

Y es que al cotejar el ADN con la base de datos policial se

descubrió que el perfil genético coincidía con el de un sospechoso

detenido tiempo atrás en una comisaría de Vizcaya por resistencia

y desobediencia grave a la autoridad. Más tarde se comprobaría

que una de las huellas era del mismo sospechoso, el ahora

condenado. «Existen indicios suficientemente relevantes para

desvirtuar la presunción de inocencia que ampara a Álvaro»,

sostiene la jueza en la sentencia.

¿Puede circular un tren con grafitis?

PABLO GONZÁLEZ

«No lo hicimos por gamberrismo, fue por amor al arte». Así se expresaba

un grafitero después de asistir a un juicio esta semana en el que se le

multó con 450 euros (a él y a otro compañero) por pintar un tren en la

estación de Redondela. El joven aprovechó la ocasión para animar al

Concello de Vigo a habilitar más muros para que ese amor por el arte se

exprese sin necesidad de destrozar el patrimonio de todos.

El asunto no es una broma de adolescentes. Renfe se gasta 15

millones de euros al año en toda España por los ataques de grafiteros

a sus trenes, a menudo en bandas bien organizadas. En Galicia, la

acción de estos grupos suele provocar cada año daños por un valor de

medio millón de euros. También hay riesgo para la seguridad cuando

estos jóvenes activan la palanca del freno de emergencia. Y muchos

retrasos asociados o falta de disponibilidad de trenes

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